miércoles, 4 de febrero de 2009

LA CONSTITUCION Y EL SISTEMA ECONOMICO, POLITICO-RELIGIOSO





Erróneamente se ha asegurado que el peso y la fuerza del texto constitucional radican en los derechos y garantías fundamentales de la persona humana. Si bien es cierto El Salvador está inmerso en un contexto jurídico internacional que difícilmente puede ser vulnerado, ya es casi imposible recurrir a la solución de métodos violentos para preservar (no para cambiar) la estructura del sistema político, como lo fue la forma casi continua de llegar al poder por la vía de hecho, luego de la retirada de los españoles, (o lo que se denomina históricamente como “independencia”). Los españoles impusieron su dominio cerca de 300 años en América Latina. (Aunque en la mente de quienes creen en la prepotencia y la fuerza y no en la razón, la solución violenta puede estar latente).

 

El extinto imperio español, como su modelo, el imperio romano, invadían y sometían con su fuerza a los adversarios que oponían resistencia, NO RESPETABAN EL DERECHO DE GENTES, llamado EL JUS GENTIUM, que era el derecho internacional de ese entonces, que servía para proteger al extranjero; a contrario sensu, hubieron otros pueblos que por el miedo o por la comodidad de sus gobernantes, únicamente se entregaban al invasor o se rendían mediante arreglos, sin hacer oposición o resistencia. Por supuesto que ningún imperio ha sido eterno, se han desarrollado y crecido pero no se han sostenido en la cima, la historia también relata de sus procesos de decadencia y fracaso.

 

La ambición de poder forma parte de la vida del ser humano. La ambición de mando e imposición de una voluntad sobre la de los demás, es lo que tiene en mente gran parte de la humanidad. La primer manifestación de poder se observa en la familia. En la gens romana, el poder político-religioso delegó autoridad en el padre de familia (base del machismo); en la actualidad el Estado a través del Código de Familia, delega el poder o autoridad del seno familiar (patria potestad) a ambos cónyuges por partes iguales, en casos excepcionales a uno de ellos; en realidad el ejercicio del poder es motivo de una constante pugna, lo que genera conflictos de competencia, causa de la mayor parte de hechos de violencia intrafamiliar o divisiones y desacuerdos también en las instituciones. Es que todo mundo quiere ser jefe, todo mundo quiere mandar.

 

Como ya se dijo, la ambición de mandar es motivo de contienda político-social, laboral, económica, religiosa y familiar. El mando forma parte del poder, y el poder visto así no es limpio, casi siempre está contaminado del virus de “la corrupción”. Que no es más que una expresión de abuso y arbitrariedad de quien lo ejerce, que sumado a la ambición del dinero, hacen que el ejercicio del poder sea motivo de muchos conflictos, contradicciones en los Órganos de Gobierno, no digamos entre los gobernados, involucrando la autoridad en el hogar, pasando por el poder en los centros de trabajo, en los de estudio y aun hasta en los centros religiosos.

 

Al inicio, manifesté que los derechos y garantías fundamentales que regula la Constitución, no son consistentes. Esto se fundamenta en el hecho, de que el inciso final del Art. 248 Cn., establece que “no podrán reformarse en ningún caso los artículos de esta Constitución que se refieren a: (1) LA FORMA DE GOBIERNO, (2) al TERRITORIO de la República y (3) a la ALTERNABILIDAD en el ejercicio de la Presidencia de la República”. Obsérvese que los derechos y garantías fundamentales no aparecen en la disposición, no constituyen cláusula pétrea. Lo cual indica que podrían reformarse hasta derogarse, extremo difícil debido al contexto jurídico mundial en que se hallan integrados los países.

 

Los tres casos antes mencionados, están regulados en el TITULO III de la Constitución, bajo el tema “EL ESTADO, SU FORMA DE GOBIERNO Y SISTEMA POLITICO”, que comprende los Arts. 83 al 89 Cn. El carácter y el rango casi sagrado que le da el legislador constituyente a la preservación del sistema político, deja en un segundo plano lo humanista que la mayoría de constitucionalistas le atribuye a la ley primaria. Tal aseveración, se refuerza al leer el Art. 87 Cn., cuando establece “Se reconoce el derecho del pueblo a la insurrección: (1) para el solo objeto de restablecer el orden constitucional alterado por la transgresión de las normas relativas a la forma de gobierno o al SISTEMA POLITICO establecidos; y, (2) por graves violaciones a los derechos consagrados en esta Constitución”. Obsérvese que el Art. 247 Cn. habla de violaciones a los derechos sin referirse expresamente a los fundamentales; en el Art. 87 habla de graves violaciones a los derechos tampoco se refiere expresamente a los fundamentales. Nótese la clasificación o jerarquía.

 

El matrimonio entre el sistema político y el sistema religioso, nunca ha sufrido ruptura. En Roma, en Israel, en España, y en la mayoría de culturas, el monarca ejercía el poder político pero también el religioso, a su vez el gobernante era rey pero también sacerdote. Era el colmo de la ambición, había centralización de funciones y poder.

En Roma había leyes a las cuales llamaban “humanas”, por provenir del poder político; pero también hubo leyes llamadas “divinas”, que eran producto del poder religioso, sin embargo, en el fondo constituían la voluntad del mismo gobernante, era el mismo poder económico, político y religioso. Los españoles al invadir el continente impusieron eso, el diseño del sistema, el cual aun se conserva; basta observar que en el centro de cada municipio está instalado, por una parte la representación del poder político (Alcaldía Municipal), y por otra, la del poder religioso (parroquia).  Con esto no se pretende ofender el orden institucional, pues en todas las ciudades importantes del mundo se observa lo mismo, en el centro el palacio de gobierno y la catedral. Los religiosos fariseos que cobijados con el sistema político, juzgaron fraudulentamente a Jesús, molestos porque  el Maestro dijo que derribaría el templo del sistema religioso, (ese que es afín al poder político) y que en tres días levantaría el verdadero. Al final, lo levantó el día de Pentecostés, en la línea del altar de Abel, quedando el falso en el altar de Caín, el pervertido por el amor al dinero, mismo que abrazó el Emperador Constantino e impuso en el decadente imperio romano. Martín Lutero se separó de ese sistema religioso tradicional. Igual opción tomó Monseñor Romero.

 

Claro, el poder político reconoce y protege ese poder religioso con púlpito contaminado, basta leer lo que nuestra Constitución, producto del poder político, establece en sus Art. 26y 231 inc. final Cn. En ese sentido, el sistema religioso, mismo que goza de los privilegios del poder terrenal, por lógica no puede adversar al poder político, ni mucho menos al sistema que este representa; debe en gratitud defenderlo, y anunciar un evangelio inclinado o parcializado; no es que haya otro evangelio, como dijo Pablo a los Gálatas, sino que hay unos perversos que lo han pervertido, que al final dará a luz a la bestia religiosa o falso profeta.

 

En el libro de Apocalipsis, en el Capítulo 18, se habla del desarrollo y se la caída estrepitosa del sistema económico, denominado allí como “La Gran Babilonia”, esto significa que no es sostenible; ahora bien, lo que es de Dios permanece para siempre; es como árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae y todo lo que hace prospera.

Allí se describe a los grupos financieros comerciales que controlan la economía mundial, como los impulsores de un sistema con habilidad para crear tratados de libre comercio, lo que les permite mayor acumulación de riqueza y controlar el sistema político a través de la compra de voluntades. Detrás de ese modo deshonesto de contratar y de este estado de cosas hay maldad, el sistema no es limpio; en el Capítulo 13 del mismo libro se habla de la bestia política y de la bestia religiosa; el simbolismo y representación de bestia, se debe a lo salvaje, a lo agresivo, que solo mira hacia la riqueza; la ganancia y acumulación de dinero vuelve inhumanos a quienes se benefician de él.

El final de tales bestias se lee en la parte final del Capítulo 19 de Apocalipsis.

 

                                                                                                                       CONTINÚA.......

No hay comentarios:

Publicar un comentario