viernes, 13 de marzo de 2009

UNO REPRESENTA LA FUERZA Y EL OTRO LA RAZON



(II PARTE)

El que representaba el poder de la fuerza, en realidad no era invencible. Lo que sucedía era que la corpulencia únicamente la utilizaba para apantallar e infundir miedo.
David rechazó el chaleco y el equipo militar que Saúl le facilitó para enfrentar al gigante. Saúl creía equivocadamente que el secreto estaba en competir con el traje militar. Saúl era un rey totalmente sin entendimiento.
Goliat, además de tener dominio físico, tras el se escondían los filisteos, es decir, un pueblo totalmente pagano y prepotente con la influencia y carácter de su líder; esto no era todo, también, además de los visibles que se escudaban en el gigante, también se ocultaban los invisibles; estas eran las fuerzas oscuras del mal. A los filisteos les hacía creer que esa fuerza y estatura, provenían de Dios. Sin embargo, eso era totalmente falso. Hablaba de Dios pero Dios no estaba con él, había engañado al pueblo. Las fuerzas oscuras del mal le permitían infundir terror y engaño, el pueblo con falta de entendimiento le creía. Pero eso no iba a ser eterno, así como tampoco lo fue el poderío del imperio romano. Esa fuerza, carisma y estatura provenían de la bestia.
Recordemos, que la genealogía de Jesús no incluye a Goliat, sino a la línea de David. Todo verdadero justo, que entiende y practica la justicia, el que ama la rectitud, que aborrece la corrupción, y actúa con prudencia está en el linaje de Jesús. Los descendientes de Jesús no lo son exclusivamente por razón del parentesco consanguíneo, como se entendería en el Derecho.
El líder que Dios apoya, no es al que se presenta como religioso, con falsa mansedumbre, que confunde, miente y amenaza; Dios va con aquel que ama y practica la justicia, la rectitud, la sinceridad. Al altivo lo mira de lejos. El justo no discrimina, el justo no desea mal a su prójimo, el justo es solidario frente a la necesidad de los demás, el justo no toma para sí lo que no le pertenece, el justo no práctica actividades ilícitas, todo lo hace con transparencia. El justo es honesto. Personas con esas características son las que se necesitan elegir, no solo para gobernar, sino para constituir nuestras amistades socio-familiares. Para esto se requiere de ver la trayectoria, el pasado, el presente y el entorno en el que se mueven las personas para que sean dignas de nuestra confianza.

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