Lic. Moisés Eugenio Alvarenga Luna
Los actos de barbarie son aquellos hechos del humano que aunque son producto de la voluntad, el efecto producido es tal, que el daño pareciera que es proveniente de un ser irracional. El entendimiento y el diálogo diario se han descartado.
En el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se expresa que “el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes…”. Eso es precisamente lo que está ocurriendo en El Salvador, falta conocimiento sobre derechos humanos en la sociedad salvadoreña. El pueblo perece por falta de conocimiento. La única escuela que se conoce es la escuela de la violencia, del maltrato, de las soluciones violentas, es la escuela de la barbarie y del salvajismo, esa es la única información que se recibe diariamente por quintales. La mayoría se ha adaptado a esa forma de resolver los problemas, tales como que se militarice el país, que se implemente la pena de muerte, el desalojo violento de las propiedades públicas o privadas, el despido de hecho sin el juicio previo, etc. solo se reconocen las medidas agresivas y masoquistas.
La tolerancia y el amor al prójimo que enseñó el Maestro, Jesús el gran precursor de los derechos humanos, parecen no tener espacio en la mente del salvadoreño; ya no se da lugar al arreglo racional, sino al arreglo violento, al de la barbarie.
La segunda Biblia del ser humano debe ser la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ambos textos se complementan, no se contradicen. Urge la aplicación de los Arts. 55 y 60 de la Constitución, solo la enseñanza de derechos humanos desde Kinder hasta la Universidad y eliminación de soluciones violentas de quienes deben dar el ejemplo por sus altos cargos públicos o privados, van a cambiar el panorama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario