sábado, 2 de mayo de 2009

NUESTRA ECONOMIA NO ES CONSISTENTE, ES FRAGIL Y NO SOSTENIBLE




El dinero del inversionista extranjero no se queda circulando en nuestro país. A este se le ofrece un paraíso de beneficios, los cuales probablemente estén constituidos por exenciones de pagos de impuestos, pago de salarios lo mínimo que se pueda; esto conlleva a que obreros y empleados se encuentren con un nivel de vida también de baja calidad. Para ellos son incentivos a fin de que vengan a “invertir” y gracias a esas prerrogativas, contrarias al Art. 1 de la Constitución, se les asegura buenos márgenes de ganancias, que terminan en los Bancos de sus países de origen. A los salvadoreños únicamente nos queda, como dice la canción de la muerte, escribir la palabra trabajo con el sudor. 

En efecto, la población salvadoreña es sometida a un sacrificio económico, a fin de que el inversionista vea aumentada su ganancia; a esto contribuyen jefes y mandos del empresario; esos mandos medios, para quedar bien con el dueño de los medios de producción, además de la oferta de ganancia indirecta que hace el Gobierno, también se suma la presión laboral de las metas de trabajo que se imponen en forma directa en los centros de trabajo, sumadas a las exigencias de laborar mas de las ocho horas de la jornada legal, a veces sin pagar esas extras; amenazas de despidos al que denuncie estas arbitrariedades, lo cual al final también conlleva a aumentar todavía mas las ganancias del “inversionista”. Actualmente el Ministerio de Trabajo, no defiende los intereses de la clase trabajadora, como debería de ser, pero a partir del 1 de junio, el pueblo va a tomar posesión de ese y todos los demás Ministerios, y las cosas van a tomar su rumbo correcto. Tienen que cambiar.

El inversionista local o extranjero, es presentado, como un benefactor, como un generador de empleos y riqueza para el país. La riqueza del país tiene que medirse en la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores; si no hay mejora, lógicamente la riqueza se quedó en las manos del titular de los medios de producción; los empleos deben de ser dignos, pagados con salarios dignos, para que las familias salvadoreñas tengan alimentos dignos, una vivienda digna, en fin una vida digna como ordena la Constitución.
El Art. 101 Cn. dice: “El orden económico debe responder esencialmente a principios de justicia social, que tiendan a asegurar a todos los habitantes del país una existencia digna del ser humano.”

La persona humana, especialmente los débiles, no deben ser abandonados por el Gobierno, es obligación del Estado protegerlos. La Constitución reconoce a la persona humana, como el origen y fin de la actividad del Estado. No son las personas jurídicas con fines de lucro el origen y fin de la actividad del Estado. Entonces ¿por qué se desampara a los salvadoreños? ¿Por qué se les tiene viviendo en condiciones infrahumanas (bajo cartones, o plásticos o en ranchos, a las orillas de ríos y la línea férrea, niños y ancianos deambulando por las calles cuando el Art. 70 Cn. ordena que el Estado se haga cargo de los indigentes); muchos están quedando sin vivienda a causa del desempleo; otros sin un trabajo permanente y estable (con contratos laborales de 3, 6 meses hasta 1 año, situación que no les permite ser sujetos de créditos), amenazados cada mes con que se les incremente los pagos de facturas de servicios básicos como el agua, electricidad, transporte, teléfono, gas propano, etc.? Para los salarios no se anuncian incrementos ¿Dónde está siendo efectivo o hecho realidad lo del gobierno con sentido humano? Si realmente fuese con sentido humano el pueblo habría votado por ellos. Esta depresión del sistema capitalista para nosotros no es nueva, esta crisis económica en El Salvador, tiene más de 500 años de estarse viviendo. Así nacieron y en esas mismas condiciones murieron nuestras generaciones pasadas, creyendo que unos pocos nacieron privilegiados; y ellos, la mayoría, para vivir como parásitos, condenados de por vida a depender de las migajas que sobran y que caen de la mesa de otros.

Las prioridades de este país no son los buses articulados y edificios más lujosos. ¿Cómo es eso que se le da más importancia al desarrollo de la infraestructura que al desarrollo humano? Esos buses no van a prestar servicio de gratis. Si en este momento hay rechazo el aumento al pasaje de los buses tradicionales que actualmente circulan, ¿cómo se va hacer para pagar un servicio aun más costoso? Para implementar esos buses articulados primero se debe duplicar los salarios a los trabajadores, para que primero tengan una vida y alimentación digna, y luego, después, cuando ya se haya superado la pobreza, hablar de un transporte digno y de lujo.

Cuando Jesús vino a la tierra, desarrolló su agenda enfocada al desarrollo humano, esa fue y sigue siendo la prioridad del reino de Dios; le preocupó la salud de la gente, para ello solucionó el problema con hacer los milagros; le preocupó la alimentación de la gente, pero más que todo le preocupó el problema de la ignorancia de la gente, su prioridad fue la instrucción, la enseñanza; había mucho engaño; el sistema político y religioso tenía confundida, amenazada y privada de libertad a la gente. Por ello, dijo que había sido enviado a dar libertad a los oprimidos. 
Nunca más los niños debían estar naciendo en los establos y pesebres como los animales, en condiciones inhumanas.

Ahora bien, no olvidemos que nuestra economía depende de: a) las remesas; b) en alguna forma del lavado de dinero; c) en más de algún caso posiblemente de narcotráfico; d) préstamos internacionales; e) estafas, extorsiones, corrupción, contrabandos, hurtos, robos y otras formas oscuras de obtenerlo. En ese sentido se puede decir, que casi, todo el dinero que circula en nuestro medio es de procedencia injusta. También se acumula a costa del sudor laboral mal remunerado, es decir, a costa de la pobreza y el desempleo que se padece. 
Solo el hecho de tener una moneda extraña o extranjera circulando, la situación se complica.

Todo este entorno no tan limpio que rodea nuestra economía, nos permite asegurar que estamos parados en un terreno económico totalmente vulnerable, frágil e inconsistente. Estamos totalmente desprotegidos frente a la crisis económica.
Lo que nos queda, es que el nuevo gobierno, fortalezca la integración con los países cuyas economías ya están siendo saneadas, especialmente los de Suramérica como Venezuela. Se proceda a rediseñar nuevas estrategias que permitan y aseguren una economía sostenible y firme, que se trabaje en consolidar una moneda única para Centroamérica, todo en beneficio de los mas vulnerables, porque estos no pueden seguir siendo objeto de abandono; que no se permita que mueran los niños por desnutrición, que ya no se arriesguen nuestros compatriotas a salir del país, huyendo de la pobreza, por el desamparo estatal; con la amenaza de morir en el extranjero. Que ya no se permita que se humille a nuestros compatriotas con deportaciones. 

No debe olvidarse, que el pueblo ya decidió por el gobierno que quiere; le dio el voto primero al Partido, segundo al proyecto político que este representa y tercero al candidato que ofreció gobernar con transparencia y honestidad. Estemos pendientes y vigilantes para que no se desvíe ese anhelo de cambios, que los otros estarán vigilantes pero para preservar su sistema de privilegios, que las cosas continúen igual como han estado. Quieren seguirse repartiendo los puestos suciamente como están acostumbrados a hacerlo. Ojo, debemos estar atentos frente a esta nueva realidad de continuismo.

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