sábado, 9 de mayo de 2009

“VENDE TODO LO QUE TIENES Y DÁSELO A LOS POBRES, VEN Y SÍGUEME”


Esta fue la respuesta de Jesús a aquel joven rico, que no era sino un representante del poder económico, político y religioso que pretendía alcanzar la vida eterna. La riqueza es un obstáculo, es un recurso contrapuesto al verdadero evangelio, pues este se basa o se fundamenta en la justicia.

La misma respuesta les daría Jesús en éste tiempo a los ricos. No ha cambiado su posición frente al sistema, algunos pensarán que saldría corriendo a agarrar el manojo de billetes, a cambio de modernizar su mensaje y hacerlo negociable, como si fuese una mercancía.

Le estaba enseñando la justicia al rico. Es que lo que ese individuo poseía en exceso, era lo que a los pobres les hacía falta. Todo está hecho en base al equilibrio, el mismo cuerpo humano funciona en base a un equilibrio. Lo que una persona no tiene es porque alguien se lo retiene. El egoísta, o sea el individualista, no logra comprender que hacer justicia es entregar lo que ha obtenido indebidamente, lo que le ha permitido acumular excedentes.

Contrario a ese rico inflexible e insensible, se encuentra con Jesús otro personaje rico llamado Zaqueo, que mas bien debía escribirse Saqueo. Este, parece un poco mas flexible, pues luego del encuentro con el Maestro, inmediatamente entendió el concepto justicia, vio la realidad oscura que se escondía detrás de la obtención de sus bienes, se dio cuenta que su patrimonio había sido obtenido ilícitamente, es decir, injustamente. Inmediatamente, y contrario a la actitud soberbia de aquel joven rico, Zaqueo se puso en pié y expresó a quienes había ofendido, a sus victimas, que les iba a devolver aquellos recursos obtenidos indebidamente, aun en forma cuadruplicada, esto quiere decir, que había amasado fortuna en exceso a costa de corrupción y otros ilícitos. Que estaba conciente de lo incorrecto de sus actos, esto es, que actuaba con dolo. No es que Zaqueo era bueno por el hecho de devolver aquella parte de sus bienes, era obligación, pues justicia es dar a cada uno lo que le corresponde. ¿Quién le debe de dar o entregar a alguien lo que le hace falta? Lógico, aquel que lo tiene como un excedente, especialmente aquel que tiene un patrimonio obtenido indebidamente. Este es el efecto del verdadero evangelio, entender la justicia, pero reaccionar ante esa actitud injusta, reparando el daño causado y desistiendo de continuar. No debe quedarse a nivel de palabras persuasivas.

Es decir, no se trata solo de arrepentirse y seguir actuando igual. Eso no es evangelio. De que serviría si Zaqueo solo llora, pide perdón, pero no reintegra aquellos recursos que ha obtenido ilícitamente. Solo sería un show.

En el caso del joven rico mencionado, parece ser que puso en la balanza el patrimonio y la vida eterna. Optó por la riqueza y renunció a la vida eterna. No quiso hacer justicia, no quiso repartir sus bienes entre los pobres. Se le fue de las manos la vida eterna. Le faltó visión y entendimiento. No fue capaz de regalar ni una silla de ruedas a una persona con discapacidad, pues esto afectaba su patrimonio que “tanto” le había costado. Talvez si el dinero lo hubiese obtenido lícitamente, es decir, producto de su trabajo, de su salario, Jesús no le hubiera ordenado repartir los bienes entre los pobres. Debe entenderse, que esa acumulación de riqueza fue obtenida a base de cobro de comisiones, de intereses, de contrabandos, de corrupción, de embargos, de negocios fraudulentos, de pagos de cheques sin fondos, etc. En perjuicio de esos mismos pobres. Muchas ofrendas y obras de caridad, son producto de dinero mal habido. Pero eso no les importa a los líderes del sistema religioso de hoy. No tienen valor de repetir al rico exactamente las palabras de Jesús. Por el contrario, les dan un trato preferente y privilegiado, y le piden a Dios que los encubra, que les bendiga “sus negocios” y que no vayan a caer en manos de la justicia. En cuanto caen, salen corriendo a hablar por ellos, a defenderlos ante los Fiscales, Jueces y Magistrados con recomendaciones de buena conducta, haciendo creer que son personas honorables y que han sido victimas de la calumnia y de los errores de la vida. El sistema religioso hace uso de los sentimientos y de esa manera logra convencer al Funcionario, logrando que el injusto salga nuevamente a la calle, riéndose tanto del funcionario como del líder religioso a quienes sorprendió, para continuar con las mismas actitudes, pues nunca está conforme con lo que tiene, quiere mas.

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